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Gimnasios low cost: ventajas y desventajas.

Published at 22/04/2015 22:12

Gimnasios low cost: ventajas y desventajas.

Los gimnasios llamados Low Cost (de bajo coste) son aquellos que se caracterizan por ofrecer cuotas más económicas de lo habitual gracias a tener capacidad para albergar un gran número de usuarios y así rentabilizar un precio más bajo.

Esto se consigue con grandes espacios  con una gran densidad de máquinas y una amplia oferta de clases colectivas, así como reduciendo al mínimo servicios extras (sauna, duchas privadas, toallas, etc.)

Queremos analizar aquí los pros y contras de estos gimnasios desde el punto de vista de la salud en el deporte.

La primera ventaja sin duda es el precio. Las cuotas mensuales rondan los 20-40 euros con la posibilidad de acudir todo el tiempo y todas las veces que se quiera. Estos precios han ayudado a que personas con menos poder adquisitivo o reacias a gastar dinero en este sector se animen a practicar deporte en un gimnasio.

Otra ventaja es el amplio horario de apertura que suelen tener, atrayendo a clientes con horarios complicados o poco tiempo.

En los gimnasios que hemos visitado la equipación suele ser  maquinaria básica cardiovascular cómo  cinta, elíptica, bicicletas de diferentes tipos, remo y escaleras.

 Muchas ofrecen además complementos interactivos como pantallas simuladoras, radio, wifi.. y bastante comodidad en general.

Las máquinas de entrenamiento de fuerza suelen ser más escasas en número, pero aptas para entrenar todos los grandes grupos musculares con un amplio margen de pesos, completadas con uno o varios arcos de poleas para ejercicios más precisos.

También suelen tener  un área de peso libre con mancuernas, pesas rusas, pesas fitness, bancos, espalderas etc. Así como zona para estiramientos o ejercicios pilates con colchonetas, y los más equipados también tienen balones y cintas elásticas.

En cuanto a equipación creemos que son muy buenos en relación con el precio.

Las clases colectivas son el reclamo principal para un prototipo de usuario que quiere realizar ejercicio sin marcarse un programa complejo o que tenga que desarrollar por si mismo ; o aquel  al que le suele costar  mantener una rutina de deporte. El hecho de ir con más gente, tener un horario fijo semanal, un monitor que guía la clase y un afán casi siempre lúdico, terminan de animar a los más reacios.

Además suelen presentar mucha variedad en torno a programas de cardio, fitness, mantenimiento, elasticidad, fuerza, relajación, baile...

Hasta aquí las ventajas que se resumen en precio, buena equipación y variedad de actividades.

En cuanto a las desventajas la más visible para los mismos usuarios es la masificación, sobre todo en horas punta, que dificulta la comodidad  y muchas veces obliga a dilatar el tiempo de entrenamiento con esperas para usar las máquinas, colas en las clases colectivas, duchas etc.

También resulta problemática la falta de atención de monitores que supervisen la zona de entrenamiento. En algunos gimnasios hay disponible algún supervisor de sala, pero resulta muy insuficiente para el gran número de usuarios que hay.

Corremos el peligro de usar mal una máquina o pesa y lesionarnos o en el mejor de los casos no conseguir el resultado que buscamos.

Hay que tener en cuenta que los tipos de entrenamientos tipificados por objetivos (perder peso, ganar fuerza etc.) que nos ofrecen mediante aplicaciones online o tablas, son estándar  y no tienen en cuenta las condiciones físicas reales del usuario ni sus necesidades más especificas.

El mayor problema lo encontramos en las clases colectivas tipo pilates o yoga. Como hemos dicho son clases muy masificadas en las que al monitor sólo le es posible guiar la clase  a modo de espejo sin poder corregir uno por uno las posturas de los alumnos. Tampoco le es posible realizar una entrevista previa a los alumnos para saber si sufren de alguna lesión ósea o muscular, fundamental en este caso. En general un ejercicio tipo pilates mal hecho no cumplirá su objetivo, pero si además tenemos alguna lesión o problema postural este se puede verse agravado. A esto sumamos que las personas que demandan este tipo de clases la mayoría acuden a ellas porque quieren mejorar la salud de su espalda o musculatura en general, es decir, personas con molestias que necesitan de una supervisión.

A parte del problema de la desatención, en muchos gimnasios además nos encontramos con el problema de las “misceláneas de técnicas”.

Clases con nombres propios de marca, que engloban disciplinas tan dispares como pilates, yoga, tai-chi, chikun... No siguen un protocolo establecido, ni  unas técnicas depuradas de una sola disciplina;las mezclan todas anulando el sentido , la metodología que tiene  cada una de ellas por separado. Esto se suele hacer por una cuestión de marketing, en la que cada gimnasio paga por usar e impartir un programa especifico de un tercero que es enseñado a los monitores del centro que pueden no tener un conocimiento previo sobre la materia.

El resultado a nuestro parecer es una clase sin una finalidad específica, y con poco beneficio.

En definitiva, los gimnasios Low cost, nos parecen adecuados sobre todo para un entrenamiento libre cardiovascular o de fuerza para personas sanas sin problemas de salud ni lesiones. Aconsejamos  que  los no iniciados consulten sus tablas de ejercicios con profesionales que les den unas pautas básicas para continuar por libre desde ahí y ante cualquier duda o molestia consulte siempre a un especialista.

Nos parecen muy útiles las clases colectivas aeróbicas suaves, las clases de baile o el ciclo indoor pues  las posibilidades de lesión son pequeñas y resultan divertidas para mantenerse activo.

Lo desaconsejamos para clases colectivas de suelo , sobre todo para personas con problemas o molestias musculares u óseas que no sepan mucho sobre la materia o para aquellos que quiera evolucionar en la técnica, puesto que al no tratarse nunca de un mismo grupo de personas las clases no se hacen evolutivas en dificultad.